El Manto del Carmen

Anticipando el monaquismo católico, unos cuantos discípulos de Elías eligieron las alturas del monte Car­melo para entregarse a la contemplación. Permanecieron así en la sucesión de las generaciones hasta la llegada del Señor. Varios se convirtieron después de Pentecostés y fueron los primeros en erigir un oratorio en alabanza de la Virgen.

Tácito nos relata que el empera­dor Vespasiano subía al monte Car­melo para consultar un oráculo, y allá escuchaba las orientaciones de un sacerdote llamado Basilido, que en cierto momento le auguró un gran éxito.

Otro historiador –Suetonio– re­fuerza el relato, agregando que Ves­pasiano iba al Carmelo en busca de una confirmación para su destino y sus reflexiones, y volvía lleno de áni­mo.

Autores de peso discuten entre sí el origen del oratorio existente en el lugar. Unos dicen que era pagano; otros, en cambio, afirman que ya se trataba de un santuario dedicado a la Santísima Virgen.
Entretanto, es totalmente segura la enorme antigüe­dad de la Orden del Carmen.

Después de Elías, su discípulo Eliseo siguió habitando la montaña rodeado por los “hijos de los profe­tas” (Cfr. 2 Re 2, 15; 6, 1; etc.). Se conoce allá una “gruta de Elías” y una caverna llamada “escuela de los profetas”.

Pero el primer documento históri­co que nos ha llegado mencionando a un grupo de ermitaños en el mon­te Carmelo es de mediados del s. XII.

Vivían bajo la dirección de un ex mi­litar de nombre Bertoldo. En 1154 o 1155 un pariente suyo, Aymeric, pa­triarca de Antioquía, lo orientó en el establecimiento del eremitorio. A un monje griego, Juan Focas, quien lo visitó en 1185, le contó san Bertol­do que se había retirado con diez dis­cípulos al Carmelo en virtud de una aparición de san Elías. Esta comuni­dad recibió poco después una regla del Patriarca de Jerusalén, san Alber­to, la cual fue enmendada y definitivamente aprobada por el Papa Ino­cencio IV en 1247.Quedaba consti­tuida así la Orden del Carmen.

El primer vestido lo hizo Dios

El primer vestido del que la Histo­ria tiene noticia se remonta al Paraí­so Terrenal.

Cuenta el Génesis (3, 21) que después de caer nuestros primeros padres, Adán y Eva, el propio Dios les confeccionó túnicas de piel y los cubrió con ellas.

Mucho más tarde, Jacob hi­zo una túnica de variados colores para el uso de José, su hijo bienamado (Gen 37, 3). Y así, los atuendos son citados en tales o cuales circunstancias a lo largo de las Escrituras (Gen 27, 15; 1 Sam 2, 19; etc.).

Sin embargo, hay una túni­ca que ocupa un lugar princeps entre toda vestimenta: la que fue echada a la suerte por los soldados, por tratarse de una pieza de altísimo valor al no tener costura. Una piadosa tradición atribu­ye a las purísimas manos de María el arte empleado en su confección. Cuan­do los verdugos se dieron cuenta de la alta calidad de dicha pieza, tomaron la decisión de no rasgarla.

Así vestía María a su Hijo Jesús des­de su nacimiento, como Madre devota y esmerada. Y quiere revestirnos también a nosotros, sus hijos adoptivos, Aquella que “cubre como la niebla a toda la tie­rra”, puesto que le fuimos entregados en la misma ocasión en que los soldados decidían por suertes la propiedad sobre la túnica de Jesús: “Mujer, ahí tienes a tu hijo” (Jn 19, 26). ¿Qué ropa Ella nos ofrece?

El Escapulario, una de las vestimentas más eficaces

En 1251, la Virgen Santísima se apareció a san Simón Stock, sexto ge­neral de la Orden del Carmen, entre­gándole un escapulario y prometien­do a todos quienes lo usaran, que se verían libres de la condenación eter­na. Décadas más tarde (1322) el Papa Juan XXII concedió a los carmelitas el privilegio sabatino, esto es, que to­dos los que muriesen usando el esca­pulario se verían libres del fuego del Purgatorio al sábado siguiente de su fallecimiento.

He aquí, pues, una de las vesti­mentas más eficaces, aparte de ser un magnífico símbolo de alianza, protec­ción y salvación.

Papas enaltecen el uso del Escapulario

En 1951, con motivo de la celebra­ción del 700º aniversario de la entre­ga del escapulario, el Papa Pío XII dijo en carta a los Superiores Gene­rales de las dos órdenes carmelita­nas: “Porque el Santo Escapulario, que puede ser llamado Hábito o Traje de María, es un signo y prenda de protec­ción de la Madre de Dios”.

Exactamente 50 años después, el Papa Juan Pablo II afirmó: “El esca­pulario es esencialmente un ‘hábito’. Quien lo recibe es agregado o asocia­do en un grado más o menos íntimo a la Orden del Carmen, dedicada al ser­vicio de la Virgen para el bien de toda la Iglesia. […] Dos verdades evoca el signo del escapulario: por un lado, la continua protección de la Santísima Virgen, no tan sólo a lo largo del cami­no de la vida, sino también al momen­to de pasar a la plenitud de la gloria eterna; por otro, la conciencia de que la devoción a María no puede limitarse a oraciones y tributos en su honor rea­lizados en algunas ocasiones, sino que debe tornarse en ‘hábito’”.

Ambos Pontífices confirman, así, las muestras de aprecio que el esca­pulario ha recibido por parte de va­rios antecesores, tales como Bene­dicto XIII, Clemente VII, Benedicto XIV, León XIII, san Pío X y Benedic­to XV. Benedicto XIII extendió a to­da la Iglesia la celebración de la fies­ta de Nuestra Señora del Carmen el 16 de julio.

Las Promesas del Sagrado Corazón de Jesús

En mayo de 1673, el Corazón de Jesús le dio a Santa Margarita María para aquellas almas devotas a su Corazón las siguientes promesas:

* Les daré todas las gracias necesarias para su estado de vida.

* Les daré paz a sus familias.

* Las consolaré en todas sus penas.

* Seré su refugio durante la vida y sobre todo a la hora de la muerte.

* Derramaré abundantes bendiciones en todas sus empresas.

* Los pecadores encontrarán en mi Corazón un océano de misericordia.

* Las almas tibias se volverán fervorosas.

* Las almas fervorosas harán rápidos progresos en la perfección.

* Bendeciré las casas donde mi imagen sea expuesta y venerada.

* Otorgaré a aquellos que se ocupan de la salvación de las almas el don de mover los corazones más endurecidos.

* Grabaré para siempre en mi Corazón los nombres de aquellos que propaguen esta devoción.

* Yo te prometo, en la excesiva misericordia de mi Corazón, que su amor omnipotente concederá a todos aquellos que comulguen nueve Primeros Viernes de mes seguidos, la gracia de la penitencia final: No morirán en desgracia mía, ni sin recibir sus Sacramentos, y mi Corazón divino será su refugio en aquél último momento.

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Día del Padre con los Heraldos del Evangelio

El pasado sábado 21 de junio, los papás de los jóvenes que participan de las Actividades de los Heraldos del Evangelio en El Salvador, han tenido un día especial, ya que se festejó el Día del Padre. La fiesta comenzó con la Santa Misa celebrada por el P. Michael Carlson EP., y a seguir los padres midieron sus capacidades deportivas juntos con sus hijos y han demostrado una vez más, que vale más la experiencia que las fuerzas y tanto en casa como en el campo de juegos, ellos son, al fin y al cabo los papás…

Después de las actividades deportivas, pudieron disfrutar de una muy divertida obra de teatro preparada por los chicos, con una pequeña explicación y aplicación de la misma en los días que nos toca vivir.

Para finalizar hubo un refrigerio, antes del cual, el P. Michael, entregó un recuerdo para todos los padres, consistiendo este, en un hermosa foto de San José, modelo de todos los papás.

Una Noche con María

Viendo la necesidad de ampliar nuestro trabajo de formar en valores a la juventud y a las familias de nuestro país, se ha organizado una Cena de Beneficencia, en conjunto con la Fundación El Porvenir de El Salvador, con el fin de recaudar fondos para construir una Casa de Formación de Jóvenes y un centro de espiritualidad en honor a la Virgen de Fátima. Este evento llamado “Noche con María” tuvo lugar el día miércoles 28 de Mayo del presente en el Hotel Crowne Plaza. y constó de una meditación, seguido de un recital musical, luego un video explicativo de nuestro proyecto y finalmente la cena.

Consagración a Jesucristo por las manos de María

En la Fiesta de María Auxiliadora, en la Casa de los Heraldos del Evangelio se vivieron momentos de mucha alegría y unción ya que un grupo de amigos y papás de jóvenes que frecuentan las actividades de los Heraldos del Evangelio, se han consagrado a Jesús por las manos de María, según el conocidísimo método de San Luis María Grignon de Monfort. En la solemne Eucaristía, celebrada por el P. Michael Carlson EP, tuvo lugar dicha consagración.

 Después de un profundo estudio del Tratado de la Verdadera Devoción a la Santísima Virgen, de San Luis, y de haber cumplido con las prescripciones de las oraciones y meditaciones durante los 33 días de preparación, se escogió esta fecha mariana para realizar la tan esperada consagración y con esto servir a Dios de una manera más perfecta, es decir, haciéndose todo dependientes de Aquella que es la Medianera de todas las Gracias.

Aniversario de la Primera Aparición de Nuestra Señora de Fátima

En la Parroquia Corazón de María, de los Padres Claretianos, se celebraba, el pasado 13 de mayo, la Fiesta de Nuestra Señora de Fátima ante un gran número de fervorosos fieles.

Pasadas las 5 de la tarde, hacía su entrada solemne la imagen del Inmaculado Corazón de María, en andas, al son de las trompetas anunciaban melodiosamente la relevancia del evento.

La Santa Misa fue celebrada por el Nuncio Apostólico en El Salvador, Mons. León Kalenga  Badikebele  y concelebrada por  el párroco de Corazón de María, P. Sentre CM., el P. Fernando Gioia EP. y el Padre Michael Carlson, EP.

Después de la homilía, la imagen del Inmaculado Corazón de María, fue solemnemente coronada por el Sr. Nuncio, tras la cual los fieles irrumpieron en un caluroso aplauso.

Momentos de mucha emoción, sin duda, de tan bella ceremonia dedicada a la Virgen Santísima, fue cuando finalizada la Santa Misa, una procesión con la imagen, recorrió los pasillos de una abarrotada iglesia a la luz de cientos y cientos de velas que los fieles subían y bajaban al ritmo cadencioso de un multitudinario canto del “13 de mayo la Virgen María bajó de los cielos a Cova de Iría”.

Todo el mundo quería tomarle fotos o tocarle, a una Imagen resplandeciente que nos hacía sentir la madre de todos nosotros.

Día de las Madres

El pasado domingo, 18 de mayo, se festejó, en la Casa de los Heraldos del Evangelio, el día de las madres. después de la Santa Misa, celebrada por el P. Fernando Gioia, EP. hubo una obra de teatro, sobre la interesante historia del Escapulario de la Virgen del Carmen, preparada por los jóvenes integrantes de las actividades de los fines de semana, que arrancó aplausos y lágrimas de los asistentes. Luego hubo un concierto en el cual también los jóvenes tenían preparado una pieza para las mamás.

Para finalizar, esta tarde inolvidable, hubo un animado almuerzo familiar con Bingo, en el cual todos pudieron llevarse un grato recuerdo, pero el recuerdo más grato fue, sin lugar a duda, los momentos felices pasados juntos.

Campamento Retiro Guatemala 2014

Una Vez más los jóvenes de los Heraldos del Evangelio de Costa Rica, Guatemala y El Salvador, se dieron cita para participar del 6º Campamento-Retiro en Semana Santa.

El tema del mismo fue la oración y la importancia de tener una vida de piedad bien llevada para el cumplimiento de los deberes de todo bautizado. Todas las palestras fueron ilustradas por numerosas e interesantes obras de teatros, que  fueron de gran subsidio para los jóvenes asistentes. La actividad comenzó con una solemne coronación de la imagen del Inmaculado Corazón de María, pidiendo, con este acto que la Santísima Virgen sea la Reina de nuestros corazones en todos estos días de retiro. Tampoco faltó un tiempo de esparcimiento con entretenidos juegos.

 

 

Misión Mariana en la Parroquia de Los Santos Niños Inocentes

Desde el domingo 16  hasta el 30 de marzo, se ha realizado una Misión Mariana en el territorio de la Parroquia de Los Santos Niños Inocentes, de Antiguo Cuscatlán.

La Misión Mariana consiste en visitar los más diversos lugares como hogares, instituciones, hospitales, consultorios, clínicas y comercios, con la imagen del Inmaculado Corazón de María de Fátima.

Esta gran Misión comenzó con la Santa Misa, celebrada por el Párroco, el P. José Escobar, OCRS, el domingo 16 de marzo y fue finalizada también, como broche de oro, con la Santa Misa presidida por el Señor Nuncio Apostólico, Monseñor León Kalenga, que coronó solemnemente, en nombre de todos los fieles, la Imagen del Inmaculado Corazón de María, el domingo 30 de marzo.

De estos quince días será difícil olvidar las emociones y manifestaciones de amor hacia la Santísima Virgen por la celestial visita que ella hacía en todas partes, ya sea en viviendas, comunidades, comercios, fábricas y depósitos. Eran muy frecuentes frases como: Gracias Madre por no olvidarte de nosotros; Madre de Jesucristo te entrego a mi familia; Madre bendita Convierte a mi hijo; No sé cómo agradecerles el que hayan venido hasta  este lugar… y así muchas más.

No cabe duda que Nuestro Señor y la Santísima Virgen han dejado una marca indeleble en los corazones de los que fueron agraciados por la presencia de la Imagen del Inmaculado Corazón de María de Fátima.

Cuaresma Tiempo de Oración

En este tiempo especial de gracias que es la Cuaresma debemos aprovechar al máximo para hacer una renovación espiritual en nuestra vida. El Apóstol San Pablo insistía: “En nombre de Cristo os rogamos: ¡reconciliaos con Dios!” (2 Cor 5, 20); “os exhortamos a que no recibáis la gracia de Dios en vano. Pues él dice: Yo te oí en el tiempo favorable y te ayudé en el día de la salvación (Is 49,8). Ahora es el tiempo favorable, ahora es el día de la salvación.” (2 Cor 6, 1-2).

 Cristo ayunó y rezó durante cuarenta días (un largo tiempo) antes de enfrentar las tentaciones del demonio en el desierto y nos enseñó a vencerlo por la oración y el ayuno. De la misma forma la Iglesia quiere enseñarnos cómo vencer las tentaciones de hoy. De ahí surgió la Cuaresma.

El Miércoles de Ceniza, cuando ella comienza, los sacerdotes colocan un poquito de cenizas sobre la cabeza de los fieles en la Misa. El sentido de este gesto es el de recordar que un día la vida termina en este mundo, “volvemos al polvo” que las cenizas recuerdan. Por causa del pecado, Dios dijo a Adán: “Eres polvo, y al polvo tú has de volver”. (Génesis 2, 19).

Este sacramental de la Iglesia nos recuerda que estamos de paso por este mundo, y que la vida de verdad, sin fin, comienza después de la muerte; y que, por tanto, debemos vivir en función de eso. Las cenizas humildemente nos recuerdan que después de la muerte prestaremos cuentas de todos nuestros actos, y de todas las gracias que recibimos de Dios en esta vida, comenzando por la propia vida, del tiempo, de la salud, de los bienes, etc.

Esos cuarenta días, deben ser un tiempo fuerte de meditación, oración, ayuno, limosna (“remedios contra el pecado”). Es tiempo para meditar profundamente la Biblia, especialmente los Evangelios, la vida de los Santos, vivir un poco de mortificación (cortar un dulce, dejar la bebida, cigarrillo, paseos, asados, la TV, alguna diversión, etc.) con la intención de fortalecer el espíritu para que pueda vencer las debilidades de la carne.

En la Oración de la Misa de Cenizas la Iglesia reza: “Concedednos oh Dios todopoderoso, iniciar con este día de ayuno el tiempo de la Cuaresma para que la penitencia nos fortalezca contra el espíritu del Mal”.

Sabemos cómo debemos vivir, pero no tenemos fuerza espiritual para eso. La mortificación fortalece el espíritu. No es la valorización del sacrificio por él mismo, y de manera masoquista, mas por el fruto de conversión y fortalecimiento espiritual que él trae; es un medio, no un fin.

Cuaresma es un tiempo de “rever la vida” y abandonar el pecado (orgullo, vanidad, arrogancia, prepotencia, ganancia, pornografía, sexismo, gula, ira, envidia, pereza, mentira, etc.). En fin, vivir lo que Jesús recomendó: “Vigilad y orad, porque el espíritu es fuerte pero la carne es débil”.

Aunque este sea un tiempo de oración y penitencia más profundas, no debe ser un tiempo de tristeza, al contrario, pues el alma se vuelve más leve y feliz. El placer es satisfacción del cuerpo, pero la alegría es la satisfacción del alma.

San Agustín decía que “el pecador no soporta ni a sí mismo”, y que “tus pecados son tu tristeza; deja que la santidad sea a tu alegría”. La verdadera alegría brota a causa de la virtud, de la gracia; entonces, la Cuaresma nos trae un tiempo de paz, alegría y felicidad, porque llegamos más cerca de Dios.

Una buena confesión

Para eso podemos hacer una Confesión bien hecha; el medio más eficaz para librarse del pecado. Jesús instituyó la Confesión en su primera aparición a los discípulos, en el mismo domingo de la Resurrección (Jn 20,22) diciéndoles: “a quien ustedes perdonen los pecados, los pecados estarán perdonados”. No hay gracia mayor que ser perdonado por Dios, estar libre de las miserias del alma y estar en paz con la consciencia.

Jesús quiso que nos confesemos con el Sacerdote de la Iglesia, su ministro, porque él también es débil y humano, y puede comprendernos, orientarnos y perdonarnos por la autoridad de Dios. Especialmente a aquellos que hace mucho no se confiesan, tienen en la Cuaresma una gracia especial de Dios para aproximarse al Confesor y entregar a Cristo en él representado, sus miserias.

Una práctica muy saludable que la Iglesia nos recomienda durante la Cuaresma, una vez por semana, es hacer el ejercicio del Via Crucis, en la iglesia, recordando y meditando la Pasión de Cristo y todo su sufrimiento para salvarnos. Esto aumenta en nosotros el amor a Jesús y a los otros.

No podemos olvidar también que la Santa Misa es la práctica de piedad más importante de la fe católica, y que de ella debemos participar, si posible, todos los días de la Cuaresma. En la Misa estamos delante del Calvario, el mismo y único Calvario. Sí, no es la repetición del Calvario, ni apenas su “recuerdo”, mas su “presentación”; es la actualización del Sacrificio único de Jesús.

La Iglesia nos recuerda que todas las veces que participamos bien de la Misa, “se torna presente nuestra redención”.

Así podemos vivir bien la Cuaresma y participar bien de la Pascua del Señor, enriqueciendo nuestra alma con sus gracias extraordinarias; pudiendo ser mejor y vivir mejor.

También leer: Miércoles de Cenizas, comienzo de la Cuaresma

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