Benedicto XVI recibe a los Heraldos

Cuando Benedicto XVI subió al solio pontificio, los vínculos que los Heraldos del Evangelio y su fundador tenían con el Sucesor de San Pedro se volvieron indisolubles. En recientes visitas a él en el Vaticano, fue posible comprobar la fuerza de esa unión de personas y de misión.

Por Hna. Carmela Werner Ferreira, EP

Caía la tarde en el Vaticano en el último pasado día 29 de noviembre. La baja temperatura otoñal no impedía que el azul del firmamento fuera intenso y discretas nubes teñidas de lila adornaran el horizonte de los palacios apostólicos. Una atmósfera de serenidad marcaba el ambiente mientras se acercaba el momento en que Benedicto XVI recibiría a dos sacerdotes Heraldos del Evangelio: el P. Alex Barbosa de Brito y el P. Antonio Guerra de Oliveira Júnior.

Ambos habrían de esperar unos minutos hasta que Su Santidad concluyera el Rosario junto a la gruta de Lourdes, de los jardines pontificios. Mientras tanto, muchas impresiones les venían al espíritu, intercaladas por la emoción de comparecer en nombre de Mons. João Scognamiglio Clá Dias, EP, ante un Papa que representa mucho para la Santa Iglesia.

Por una parte, grande era la alegría de poder presentar al Santo Padre el homenaje lleno de afecto del fundador de los Heraldos del Evangelio, vinculado a él por una estrecha relación que osaríamos calificar de amistad. Por otra, la visita ofrecía la posibilidad de conocer personalmente a aquel a quien tanto debíamos como institución y por quien tanto hemos rezado.

Ese era el tercer encuentro de los Heraldos con Benedicto XVI desde que inició la vida de recogimiento en el monasterio Mater Ecclesiæ. Ahora bien, las otras dos audiencias anteriores merecen igualmente ser recordadas aquí, por su particular significado.

Numerosas vocaciones e integridad de vida

Desde hacía mucho tiempo nuestro fundador albergaba el deseo de ofrecerle a Benedicto XVI un cáliz litúrgico similar a los utilizados por los Heraldos del Evangelio, para que el Papa tuviera presente las intenciones de su obra en la celebración de la Santa Misa. La primera de las visitas, hecha por los sacerdotes Ramón Ángel Pereira Veiga y Carlos Javier Werner Benjumea, tuvo lugar el 1 de agosto de 2017 y cuyo objetivo era precisamente el de entregarle ese filial regalo.

Inmediatamente al principio, al saludarlos, Benedicto XVI les agarró firme por la mano manifestando una afable bienvenida y a continuación se detuvo en la apreciación del cáliz, complacido con el obsequio y atento a las explicaciones que le eran dadas sobre él.

Los sacerdotes comentaron que el regalo tenía por finalidad agradecerle la aprobación pontificia concedida en 2009 a las dos sociedades de vida apostólica, que él acogió en el seno de la Iglesia por inspiración del Espíritu Santo.(1) Esta medida inauguró una nueva etapa para todos sus miembros, que puede ser comprobada por los abundantes frutos que siguieron a partir de aquel año. En este sentido, basta mencionar cómo el vínculo con la Cátedra de San Pedro hizo crecer el número de actividades, casas y sobre todo vocaciones en ambas sociedades, además de fortalecer a la familia espiritual de los Heraldos del Evangelio en su conjunto.

En ese momento, Mons. Georg Gänswein —cuya simpatía siempre nos acompaña, y que participaba en la conversación— intervino para corroborar: “¡Son muchos, son un ejército!”. Uno de los sacerdotes subrayó que ese crecimiento ha permitido desarrollar nuevos y dinámicos medios de evangelización, entre ellos las misiones marianas, que hacen regresar a la vida parroquial muchos católicos alejados de las prácticas religiosas, además de propiciar abundantes conversiones.

Benedicto XVI señala la cruz de
Santiago, símbolo de los Heraldos del
Evangelio, durante la audiencia con
Mons. João Scognamiglio Clá Dias, EP,
el 26/11/2009 en el Palacio Apostólico

La integridad de vida de los Heraldos fue otro de los aspectos destacados de la conversación, por su impacto favorable en la conquista de almas para Dios. Entonces Su Santidad, con una expresiva mirada, exclamó: “¡Eso es lo más importante!”.

La privilegiada memoria que siempre caracterizó a Benedicto XVI no se vio afectada en nada con el paso de los años. “Me acuerdo de São Paulo”, comentaba. “Allí la evangelización hace mucha falta, por la proliferación de las sectas”. Se refería a la multitudinaria Misa de canonización de San Antonio de Santa Ana Galvão, el 11 de mayo de 2007 en el aeropuerto paulista Campo de Marte, donde centenares de heraldos participaron en las funciones litúrgicas.

En el transcurso de aquel viaje a Brasil hubo otros encuentros, pero la histórica celebración marcada por la receptividad de las jóvenes vocaciones caló a fondo en el corazón del Sumo Pontífice. Tiempo después, ya en el año 2010, declaraba en su libroentrevista Luz del mundo: “Se ve que el cristianismo, en este momento, también está desarrollando una creatividad totalmente nueva. En Brasil, por ejemplo, se registra, por una parte, un fuerte crecimiento de las sectas, con frecuencia muy cuestionables porque prometen esencialmente riqueza y éxito exterior; por otra parte, se presencia también grandes eclosiones católicas, un dinámico florecimiento de nuevos movimientos como, por ejemplo, los Heraldos del Evangelio, jóvenes llenos de entusiasmo que han reconocido en Cristo al Hijo de Dios, y deseosos de anunciarlo al mundo”.(2)

Renuncia motivada por la sabiduría de la cruz

La conversación entonces derivó hacia el tema de la renuncia de Benedicto XVI al solio pontificio. Monseñor João y todos sus hijos querían agradecer la actitud del Santo Padre de permanecer en recogimiento, sufriendo y rezando por la Iglesia, como una forma de testimoniar la sabiduría de la cruz. Mover el corazón de Dios, le dijeron, es más importante que mover el corazón de los hombres. A lo que respondió: “Mover el corazón de Dios es el modo más eficaz de mover el corazón de los hombres”.

Interesándose por la dimisión de Mons. João de la presidencia de los Heraldos del Evangelio y del generalato de la sociedad de vida apostólica Virgo Flos Carmeli, Su Santidad quiso preguntar los motivos que lo llevaron a tomar esa decisión. Los sacerdotes le recordaron que nuestro fundador también sintió la necesidad de tocar el corazón de Dios por medio de una vida de oración más intensa y, reflejándose en el valiente gesto del Romano Pontífice, hizo lo mismo para pedir por la Santa Iglesia, por él mismo —Benedic-to XVI—, y por la obra de los Heraldos del Evangelio.

En una carta dirigida al Santo Padre acerca de su propia renuncia, Mons. João así se expresaba: “Permítame, Vuestra Santidad, trasmitiros filialmente un secreto: al veros subir al solio pontificio, la gracia divina ya me hacía intuir que vuestra persona era un varón providencial para nuestro tiempo. Es verdad que un acontecimiento me dejó perplejo en relación con esa perspectiva: la renuncia de Vuestra Santidad al ejercicio activo del ministerio petrino. Sin comprender las razones para tal, fui sustentado por la confianza de que la omnipotencia divina os reservaba para designios superiores.

“En aquella fecha, yo me encontraba ya en medio de otra gran perplejidad: desde hacía tres años estaba debilitado por una terrible enfermedad que me sustrajo las fuerzas físicas considerablemente, tulléndome la capacidad con la que María Santísima me obsequió para hacer florecer el carisma que su divino Esposo me había concedido: el don de la palabra. En consecuencia, fui galardonado por un aumento en un don superior: la fe en la victoria de la Santa Iglesia.

“Por eso, siguiendo el paternal ejemplo de Vuestra Santidad, me vi en la contingencia de renunciar al mando efectivo de mi fundación, para, recogido y orante, obtener de Dios la perpetuidad de esta obra ante la marejada que se aproximaba”.(3)

Esta postura, como Mons. João hace constar más adelante en el texto de la misiva, supone una gran confianza en las autoridades eclesiásticas. Los sacerdotes le explicaron a Benedicto XVI que, habiendo sido siempre dócil y obediente a la Sagrada Jerarquía, no deseando otra cosa sino rendirle fervorosa sumisión, nuestro fundador esperaba de su parte una acogida materna en relación con la obra nacida de sus manos, de cara a las nuevas circunstancias. Mientras le eran transmitidas estas cosas, el Papa abrió bien los ojos y asintió: “Sí, rezaré. Sois muy importantes para la Iglesia”.

Una antigua amistad

Las relaciones entre Benedicto XVI y Mons. João siempre se han caracterizado por un elevado sentido eclesial por ambas partes, y por el vínculo afectivo que se desarrolló en las amistades en cuyo origen está el propio Dios.

La condición de fundador y padre de incontable número de almas hizo de Mons. João un discípulo atento a la dirección apuntada por el Santo Padre desde el inicio de su pontificado. Consciente de que el poder de las llaves se cuenta entre las prerrogativas más sagradas puestas por Dios en toda la Creación, y que confiere a quien lo detenta una dignidad a bien decir ilimitada, nuestro fundador se esforzó por inculcar en aquellos que se orientaban por sus enseñanzas un amor incondicional al Vicario de Cristo, unido al acatamiento entusiasmado de su magisterio.

A su vez, Benedicto XVI demostró a lo largo de los años una conciencia clara de la autenticidad del carisma depositado por la Providencia en el alma de Mons. João, acompañada por una receptividad paternal para todo lo que dependiera de su intervención, deseando que los Heraldos del Evangelio se institucionalizaran en plena conformidad a los designios de su fundador.

Las expresiones de reconocimiento de Mons. João con relación a este modo de proceder abundan en el contacto epistolar entre los dos, como en la propia carta que trata de la renuncia: “Recuerdo con em-ción vuestro paso por Brasil, prenuncio de la realización de las promesas de Dios para las glorias de la Iglesia en estas tierras. Y no puedo dejar de mencionar aquí otro momento histórico: recibir de vuestras manos, portadoras del anillo de Pedro pescador, el sello de aprobación de la obra que Dios me inspiró fundar, uniéndola a la Iglesia celestial”.(4)

Con la amplitud de visión propia a los grandes pastores, Benedicto XVI confirió a Mons. João dignidades eclesiásticas como el canonicato de la Basílica Papal de Santa María la Mayor y la medalla Pro Ecclesia et Pontifice, en reconocimiento por los servicios prestados a la Santa Iglesia.

El deseo de acompañar los pensamientos del Sumo Pontífice, estar junto a él y ponerse bajo sus órdenes es otra disposición exteriorizada por Mons. João en repetidas ocasiones, como en la conclusión de la mencionada misiva: “En la esperanza de encontrarnos una vez más, para, quién sabe si juntos, proclamar altivos las palabras de la Virgen de Fátima: ‘¡Por fin, mi Inmaculado Corazón triunfará!’, me pongo a vuestra disposición e incondicional servicio”.5

Con la amplitud de visión propia a los grandes pastores, Benedicto XVI confirió a Mons. João dignidades eclesiásticas como el canonicato de la Basílica Papal de Santa María la Mayor y la medalla Pro Ecclesia et Pontifice, en reconocimiento por los servicios prestados a la Santa Iglesia.

No obstante, los lazos de amistad entre ambos no se limitan únicamente a esas expresiones de mutuo reconocimiento. De hecho, se encuentran vinculados por una unión profunda, como Mons. João procura explicitar en su última carta: “Por alguna razón misteriosa —tal vez vos lo sepáis discernir mejor— me siento íntimamente unido a vos, en mi propia misión y vocación. Por eso rezo incesantemente por Vuestra Santidad, pues es como si, de alguna forma, rezara por mí mismo. Quizá el futuro esclarezca mejor este sentimiento interior mío”. (6)

Regalos por su cumpleaños

La segunda visita se dio con motivo del 91.º cumpleaños de Benedicto XVI, en el que sería recordado con empeño en las oraciones de toda la Iglesia. Los Heraldos del Evangelio quisieron manifestar su cercanía y entregarle un recuerdo, confeccionando para esa fecha un busto de Nuestra Señora de Fátima como los del Apostolado del Oratorio María Reina de los Corazones, que todos los meses visitan miles de familias en todo el mundo.(7)

La entrega tuvo lugar el 13 de abril —tres días, por tanto, antes de su cumpleaños—, después del habitual paseo por los jardines del Vaticano, que en aquel día Benedicto XVI hizo acompañado por su hermano, Mons. Georg Ratzinger. Esta vez les cupo el privilegio de llevarlo a los sacerdotes Mario Beccar Varela Amadeo y Carlos Javier Werner Benjumea.

Tras saludarlos con bondad, el Papa Benedicto recibió el oratorio visiblemente tocado por la advocación de Fátima y, volviéndose hacia Mons. Gänswein, le dijo: “Tenemos que encontrar un lugar donde colocarlo en nuestro apartamento”.

Fotos del libro “Plinio Corrêa de Oliveira. Un profeta para nuestros días” analizadas por Su Santidad: el Dr. Plinio con 4 años, en París; en el Hospital Oswaldo Cruz, siendo consolado por su fiel discípulo, Mons. João Scognamiglio Clá Dias; y discursando durante el Congreso Eucarístico Nacional, el 6/9/1942

Junto con el oratorio los sacerdotes le presentaron un ejemplar de la obra de autoría de Mons. João sobre su maestro y formador: Plinio Corrêa de Oliveira. Un profeta para nuestros días, que resume la existencia, actuación y vida mística del líder católico brasileño. Con gesto complacido el Papa demostró tener presente de quién se trataba, incluso antes de serle explicado que Mons. João había aprendido a ser fiel a la Iglesia gracias a su ejemplo y enseñanzas.

Entonces Benedicto XVI quiso hojear el libro. Al contemplar cierta foto del Dr. Plinio dando un discurso, uno de los sacerdotes le comentó que había sido presidente de la Acción Católica de São Paulo. “Corrêa de Oliveira, un nombre que todos los obispos de Brasil conocían bien”, añadió Su Santidad.

Algunas páginas más adelante apareció una fotografía del Dr. Plinio de pequeño, a los 4 años. La limpidez de su mirada inocente despertó la admiración del Papa, que exclamó mientras tocaba la respectiva página: “Guarda, che bello bambino! — ¡Mira, que hermoso niño!”.

Al llegar a los capítulos finales, donde se trata de la última enfermedad y muerte del Dr. Plinio, se detuvo en la foto que presenta a Mons. João confortando a su maestro en el lecho del hospital. Benedicto XVI se fijó en la imagen largo tiempo, antes de pasar a observar otra, la del Dr. Plinio ya fallecido.

Terminado el rápido vistazo de la obra, Su Santidad quiso hojearla una segunda vez, con especial atención en las ilustraciones.

Antes de la bendición y de los saludos finales, entregó algunas medallas conmemorativas como recuerdo, diciendo: “Les quedo muy agradecido por todo”.

Un rosario especial para Su Santidad

La vida retirada y pautada por la contemplación en el monasterio Mater Ecclesiæ hace propicia al Santo Padre la vida de oración que corresponde a sus íntimas aspiraciones. Y rezar, sobre todo en la actual fase de la Historia de la Iglesia, significa a título especial rezar el Rosario en honor de la Santísima Virgen.

Cuando Nuestra Señora pidió en Fátima la práctica diaria de esa devoción, dejaba claro que era el medio privilegiado que las personas tenían para dirigirse a Ella a fin de obtener los favores que necesitan, sobre todo los relacionados con los destinos del mundo. Ahora bien, las promesas vinculadas al Rosario se aplican de una forma muy especial al Sucesor de Pedro, varón que es llamado a un altísimo grado de unión con María.

En la carta del 26 de noviembre dirigida a Benedicto XVI, Mons. João explica el significado del rosario que deseaba enviarle como regalo: “A través de mis hijos, quiero ofreceros este rosario todo blanco, símbolo de la misericordia de Dios, pues es Él quien puede transformar el rojo de la púrpura en la blancura de la lana y de la nieve (cf. Is 1, 18)”. (8)

En la misma misiva Mons. João comentaba que la misericordia de Dios se manifiesta de numerosas maneras, recordando el modo como Santa Teresa del Niño Jesús la consideraba. Y concluía: “Conmigo, lo confieso, la misericordia de Dios se ha mostrado este año de otra forma: son las oportunidades que surgieron de manifestar mi admiración, mi veneración, mi unión con vuestra persona y con vuestra misión. Por eso ‘cantaré eternamente las misericordias del Señor’ (Sal 88, 2)”.(9)

Tener el fundador vivo es una imagen del Cielo”

Llevando esta carta junto con el simbólico regalo, el P. Alex Barbosa de Brito y el P. Antonio Guerra de Oliveira Júnior se presentaron en el Vaticano para la nueva visita al Papa Benedicto XVI. Enseguida los reconoció, al estar revestidos del hábito propio de los Heraldos y, a continuación, los saludó muy satisfecho.

Acto seguido, los sacerdotes le entregaron el estuche que contenía el regalo, una pequeña caja hecha de palo brasil, explicándole que era aquella la madera de cuyo árbol proviene el nombre del país. En su interior estaba el rosario. Al verlo, Benedicto XVI y Mons. Gänswein reaccionaron al unísono, elogiando su belleza y afirmando que se trataba de un tesoro. Le fue esclarecido, sin embargo, que la intención era ofrecerle algo que, perteneciendo a la tierra, de alguna manera tocase el Cielo, por ser destinado a Su Santidad. A lo cual sonrió y respondió: “Especialmente precioso no tanto por su valor material, sino sobre todo como un regalo espiritual”.

Le entregaron entonces la misiva de nuestro fundador. Mientras abría el sobre, quiso saber cómo estaba Mons. João. Le respondieron que se encontraba muy bien, y que rezaba todos los días por Su Santidad. El Papa Benedicto agradeció dos veces las oraciones y añadió: “Tener el fundador vivo es una imagen del Cielo”.

Llegada la hora de la despedida, se arrodillaron para recibir la bendición. Tratando de encontrar términos que definieran las impresiones obtenidas durante la visita, uno de los sacerdotes comentó: “Estar ante Vuestra Santidad en un momento como este, es como estar ante un ‘misterio’, en el sentido litúrgico de la palabra: de un ‘sacramento’ que da fuerza y alegría para seguir adelante”.

Benedicto XVI los escuchaba con paternal condescendencia. Le pidieron que incluyera a todos los Heraldos del Evangelio y a Mons. João en sus oraciones, a lo que asintió y, apretando las manos de ambos sacerdotes, dijo antes de bendecirlos: “Mi piacciono molto gli Araldi — Me gustan mucho los Heraldos”.

Unidos a Pedro, nada hay que temer

Los días de incertidumbre, confusión y abandono de la fe en que vivimos exigen de parte de los que se han puesto bajo la bandera del Supremo General de las huestes del bien una particular asistencia de la gracia para perseverar hasta el fin del combate.

Rosario ofrecido por Mons. João a Su Santidad

En medio a esas luchas, contar con el apoyo de alguien tan unido a la esfera sobrenatural como Benedicto XVI revigoriza nuestra certeza de que junto a la Virgen Inmaculada nada hay que temer. Impetrar, unidos a Pedro, el pleno cumplimiento de los designios de la Providencia sobre esta obra es un gran consuelo.

De este modo, estas alentadoras palabras del primer Papa nos son dirigidas aún hoy por medio de sus Sucesores: “Nosotros, según su promesa, esperamos unos cielos nuevos y una tierra nueva en los que habite la justicia” (2 Pe 3, 13). He aquí la meta que nos une a las esperanzas de Su Santidad Benedicto XVI: la transformación de todas las cosas por la unión entre el Cielo y la tierra, que vendrá cuando el reinado de María se haga efectivo sobre los corazones y el mundo.

No obstante, los esfuerzos humanos son insuficientes en sí mismos para realizar los prodigios de la gracia que ese cambio implica. Éste sólo será posible cuando María Santísima diga nuevamente fiat, y, en atención a su voz melodiosa y armónica, un nuevo régimen de gracias se establezca sobre la Esposa Mística de Cristo, fluyendo del más puro y cristalino manantial: su Inmaculado Corazón.

Fuente: Revista “Heraldos del Evangelio”, No. 186, Enero 2019. Pags. 16-21.

Notas

1 El 3 de febrero de 2010, Benedicto XVI aprobó con carácter definitivo los estatutos de la Sociedad Clerical de Vida Apostólica Virgo Flos Carmeli y de la Sociedad de Vida Apostólica Femenina Regina Virginum. Ambas están constituidas, respectivamente, por los miembros de la rama sacerdotal y por los elementos más dinámicos de la rama fe-menina de los Heraldos del Evangelio, asociación privada internacional de fieles de derecho pontificio erigida el 22 de febrero de 2001 por el entonces Papa Juan Pablo II, ahora elevado a la honra de los altares.

2 BENEDICTO XVI. Luce del mondo. Il Papa, la Chiesa e i segni dei tempi. Città del Vati-cano: LEV, 2010, pp. 89-90.

3 CLÁ DIAS, EP, João Scognamiglio. Carta del 29 de ju-lio de 2017.

4 Ídem, ibídem.

5 Ídem, ibídem.

6 CLÁ DIAS, EP, João Scognamiglio. Carta del 26 de noviembre de 2018.

7 Actualmente esta iniciativa pastoral cuenta con 39.980 oratorios que están circulando en residencias particulares, edificios, escuelas, hospitales, asilos, cárceles, instituciones comerciales. Al ser favorecida por las oraciones del Papa Benedicto XVI, ciertamente crecerá aún más en número y fervor de aquí en adelante.

8 CLÁ DIAS, EP, João Scognamiglio. Carta del 26 de noviem-bre de 2018.

9 Ídem, ibídem.

La familia es como una “iglesia”, pero doméstica

Los padres fueron constituidos en autoridad para predicar con sus enseñanzas, pero principalmente para “predicar” con su testimonio de vida, dado que la familia es “una escuela del más rico humanismo” (Gaudium et spes, 52).

P. Fernando Gioia, EP.

Al principio el hombre estaba solo, y Dios dijo: “No es bueno que el hombre esté solo, voy a hacerle a alguien como él, que le ayude” (Gén, 2, 18), hacerle una ayuda semejante a él que lo complete. Y así se dio, que, por su mujer, dejará a su padre y a su madre, se unirá a ella, serán dos en una sola carne.

sagradafamiliaNacía allí, en el orden natural, la más pequeña de las comunidades humanas: la familia. Surgía posteriormente la sociedad, formada por el conjunto de familias, como un cuerpo se constituye de sus miembros. Vemos así cómo la institución de la familia es anterior a la sociedad humana, pues el hombre primero es miembro de una familia antes de ser ciudadano de una nación. Lógicamente, bien común de una sociedad, nacerá del mutuo relacionamiento entre las familias, dependiendo este, a su vez, del bien común de las familias.

Pero, muchos se preguntan: ¿Cómo lograr el “bien común” de la familia? Momentos difíciles está pasando esta institución. Rodeada de múltiples adversidades y peligros, navega la familia en mares revueltos, y esto repercute en la sociedad que nos rodea. Bien afirmaba el documento conciliar Gaudium et spes (47): “El bienestar de la persona y de la sociedad humana y cristiana está estrechamente ligado a la prosperidad de la comunidad conyugal y familiar”.

Con la intención de ayudar ante estas circunstancias, dando un aporte simple pero que considero de profundidad, me recordaba que –en viejos tiempos de estudios sobre el tema– había guardado un esquema sobre la familia de Profesores de la Orden de Santo Domingo en Salamanca. Si bien es de hace cuarenta años atrás, mantiene su actualidad y, principalmente, se destaca en la belleza de su argumentación y comparación.

Era la consideración de la institución de la familia –como la calificara posteriormente en 1981 San Juan Pablo II en la Exhortación Apostólica “Familiaris consortio” (21)– como una “iglesia doméstica”. Esto, siempre y cuando el relacionamiento mutuo se realice con base en el amor de Dios, dando lugar, en el convivio familiar, a que el amor pase por encima de todo.

Con relación al hogar, a la vida de familia, aquella compilación de ideas de estos sabios sacerdotes de Salamanca, nos hablaba de que podríamos considerar tres aspectos: el hogar material, el hogar espiritual y el hogar templo. Creo que pocas veces, queridos lectores, hemos pensado en esta clasificación tan singular y decidora.

Cuando pensamos en los aposentos que conforman nuestros hogares, podrán ellos ser mejor o peor acondicionados, pero es donde se reúne la familia, donde pasa –al menos lo era en otros tiempos– la mayor parte de la vida. Protegidos son de las inclemencias del tiempo y de los extraños. Realmente podremos decir que la casa es donde nos encontramos con nuestros seres más queridos, es el rincón del mundo más deseado del corazón humano.

murillo-sagrada_familiaPero un hogar puede estar bien construido y amueblado, al ser este el “hogar material”, será el cuerpo pero no el alma. El alma de la casa, el “hogar espiritual”, es constituido por los momentos familiares. Circunstancias de alegría, períodos de tristeza, tiempos de dificultad.

Estos aspectos serían materia muy aprovechable para numerosos artículos periodísticos de opinión. Sin embargo, mi intención es sobresaltar el aspecto de la familia, el hogar, la casa, como una “iglesia doméstica”, como “hogar templo”.

Y no considere algún profano que es una exageración de nuestra parte considerar a la familia así. El hogar es un lugar sagrado, no lo podrán negar, es el espacio en que Dios hace sentir su presencia. Veamos.

En el centro de las iglesias hay un “altar” hacia donde se concentran las atenciones de los fieles, altar en donde se renueva el sacramento de la Cruz. En las familias hay también altares, son los corazones de los que la forman. En ese “altar”, en nuestra cotidianidad, se ofrecen cada día sacrificios en el cumplimiento del deber de cada uno: la mutua comprensión, la tolerancia con los defectos del otro, la exigencia del cuidado y la educación de los hijos, la obediencia de parte de los hijos para con sus padres, el esfuerzo cotidiano del trabajo doméstico, etcétera.

Bueno, pero, ¿y qué más padre nos va a introducir en nuestros hogares, además del “altar”? Pues… los “confesionarios”. Por más que tengamos buen carácter, buena voluntad, seamos bien portados, a veces, ofendemos no solo a Dios sino al prójimo. Aparecerá en nuestras familias siempre alguna ofensa, algo que sea desagradable para los demás. Si somos sinceros, si quedamos arrepentidos, deberá haber perdón y olvido generoso, como lo tiene Dios Nuestro Señor para con nosotros.

Y por qué no recordar que también en el hogar hay “predicación”. Los padres fueron constituidos en autoridad para predicar con sus enseñanzas, pero principalmente para “predicar” con su testimonio de vida, dado que la familia es “una escuela del más rico humanismo” (Gaudium et spes, 52).

Si volvemos nuestras miradas a la Sagrada Familia –Jesús, José y María– en Nazaret, aprenderemos de esa vida doméstica lo que es la vida de familia. Que “su sencilla y austera belleza, su carácter sagrado e inviolable; enseñe lo dulce e insustituible que es su pedagogía; enseñe lo fundamental e insuperable de su sociología”, decía Pablo VI, en 1964, en su visita a Tierra Santa.

Rodeada de la ruidosa vida moderna, presionada por los factores de deterioro moral y social que nos envuelven, no dejemos de considerar la belleza de esta “iglesia doméstica”; de esta “primera escuela de oración”, en el decir de Benedicto XVI (28-12-2011); pilar fundamental de una sociedad bien ordenada y constituida; “escuela de virtudes humanas y cristianas” (Catecismo, 350).

Que los esposos, compenetrados de que conforman una institución sagrada –bendecida por Dios– renueven a todo momento el amor mutuo, sean de corazón generoso, acompañen las dificultades con espíritu de sacrificio, sean hombres y mujeres de oración. Desafiando así el hedonismo tan difundido que “banaliza las relaciones humanas y las vacía de su genuino valor y belleza” (Benedicto XVI, 5-6-2006). Y al mismo tiempo, los padres, sean para con sus hijos, “los primeros predicadores, mediante la palabra y el ejemplo” (Lumen Gentium, 11).

96º Aniversario de las apariciones de Nuestra Señora de Fátima

Mons. León Kalenga, Nuncio Apostólico de El Salvador, Corona la imagen de Nuestra Señora de Fátima

Mons. León Kalenga, Nuncio Apostólico de El Salvador, Corona la imagen de Nuestra                               Señora de Fátima

Nadie de los fieles en El Salvador dudaba que, en la ceremonia en honor a la Virgen de Fátima, celebraríamos, en la Parroquia Corazón de María, una firme, intensa, emocionante, fervorosa y especial conmemoración, que vendría a corroborar una vez más que su Inmaculado Corazón triunfa  por doquiera  que vaya en un pueblo deseoso de la protección  materna y divina.

Pasadas las 5 de la tarde hacía su entrada solemne la imagen del Inmaculado Corazón de María en andas al son de las trompetas anunciaban melodiosamente la relevancia del evento.

La Santa Misa fue celebrada por el Nuncio Apostólico en El Salvador, Mons. León Kalenga  y concelebrada por  Mons.  Dieudonne Donato, encargado de Negocios de la Nunciatura Apostólica, el párroco de Corazón de María, P. Sentre CM., el P. Fernando Gioia EP. y el Padre Michael Carlson, EP.

Después de la homilía, la imagen del Inmaculado Corazón de María, fue solemnemente coronada por el Sr. Nuncio, tras la cual los fieles irrumpieron en un caluroso aplauso.

Momentos de mucha emoción, sin duda, de tan bella ceremonia dedicada a la Virgen Santísima, fue cuando finalizada la Santa Misa, una procesión con la imagen, recorrió los pasillos de una abarrotada iglesia a la luz de cientos y cientos de velas que los fieles subían y bajaban al ritmo cadencioso de un multitudinario canto del “13 de mayo la Virgen María bajó de los cielos a Cova de Iría”.

Todo el mundo quería tomarle fotos o tocarle, a una Imagen resplandeciente que nos hacía sentir la madre de todos nosotros.

Habemus Papam, Francisco

Ciudad del Vaticano (Miércoles, 13-03-2013, Gaudium Press) Con el nombre de Francisco I, el Cardenal argentino Jorge Mario Bergoglio ha sido escogido por el Colegio de electores como el sucesor de Benedicto XVI.

 En un gesto de digna humildad, el nuevo Papa ha pedido a los fieles presentes en la Plaza de San Pedro, antes de dar la bendición protocolar, que ellos imploren la bendición del cielo para él. Luego sí, según el ritual solemne, leído en latín, dio la bendición a los presentes en la Plaza de San Pedro y al mundo. Después ha retirado su estola pontifical y con serenidad y rostro de bondad recibió las aclamaciones y los saludos del pueblo.

Card. Bergoglio, hoy ya, Papa Francisco I

“Mañana voy a rezar a la Virgen para que custodie a toda Roma, buenas noches y buen reposo” ha dicho el Papa Francisco I despidiéndose de la multitud.

Biografía del Papa Francisco I

A continuación algunos rasgos biográficos del nuevo Papa, fundamentados en perfil realizado por la Agencia Zenit.

El cardenal Jorge Bergoglio, 76 años, nació en el barrio argentino de Flores en el Gran Buenos Aires el 17 de diciembre de 1936. Tras estudiar como técnico químico eligió el sacerdocio y entró en la Compañía de Jesús.

Estudio filosofía y teología en ambas facultades del Colegio Máximo San José. Fue maestro de novicios y profesor universitario en teología, provincial de los Jesuitas en su país y presidente de la Conferencia episcopal del 2005 al 2011. El 13 diciembre de 1969 fue ordenado sacerdote. Cumplió un postgrado en la Universidad de Alcalá de Henares y en 1986 concluyó su tesis doctoral en Alemania. Juan Pablo II lo creó cardenal en el 2001.

Tiene una fuerte experiencia pastoral, y ha sido reconocido como un hombre de carácter. Su pagina en Facebook cuenta más de 37.000 ‘me gusta’ . Viaja normalmente en subterráneo, metro o medios públicos.

Se ha caracterizado como un firme defensor del derecho a la vida, y de la esencia familiar.

Es conocida también su sensibilidad por las clases menos favorecidas. A los religiosos les ha pedido “salir a dar testimonio e interesarse por el hermano” porque la cultura del encuentro “nos hace hermanos, nos hace hijos, y no socios de una ONG o prosélitos de una multinacional”.

En diversas oportunidades criticó fuertemente la corrupción y la trata de personas con imágenes fuertes: “Se cuida mejor a un perro que a estos esclavos nuestros”. O “la esclavitud está a la orden del día, hay chicos en situación de calle desde hace años, no sé si más o menos, pero hay muchos”. Sus palabras han sido también fuertes con relación a la degradación de menores.

Ha criticado fuertemente el “limitar y eliminar el valor supremo de la vida e ignorar los derechos de los niños por nacer”. Y aseveró: “el aborto nunca es una solución”. Se opuso a la liberalización de drogas y exhortó a los jóvenes a no creerles a “los mercaderes de la muerte”.

Ha advertido contra la falta de “humildad” de los gobernantes y la “veleidad” como un desvalor “que carece de toda propuesta”.

Sobre Aparecida indicó que “la inspiración del Espíritu es la gran luz que hubo ahí. Sombras son las mil y una cositas que trababan y tuvimos que superar”. “Todo fue un complejo de luces y sombras y que ganó la luz”.

Siempre se mostró reacio a obtener encargos de un cierto peso en la Curia Romana, si bien fue nombrado consultor de la Pontificia Comisión de América Latina; miembro de las Congregaciones para el Culto Divino y la disciplina de los sacramentos; del Clero; de los Institutos de Vida Consagrada, del Consejo postsinodal, y de la presidencia del Pontificio Consejo para la Familia.

La fuerza de la Iglesia -indicó el entonces purpurado en el sínodo sobre la nueva evangelización- está en la comunión y su debilidad en la división y en la contraposición.

 

Las preguntas que todos nos hacemos sobre la renuncia de Benedicto XVI

Las preguntas que todos nos hacemos sobre la renuncia de Benedicto XVI

23 respuestas breves a 23 interrogantes

La renuncia de Benedicto XVI ha suscitado preguntas legítimas no sólo en el mundo católico. Algunos de esos interrogantes son de carácter práctico mientras que otros tienen implicaciones más profundas en sus respuestas.

El portavoz oficial de la Sala de Prensa de la Santa Sede, padre Federico Lombardi, ofreció varias ruedas de prensa entre el 12 y 15 de febrero. Durante el breafing, diferentes periodistas le plantearon cuestiones que el padre Lombardi respondió con la información disponible en esos momentos. De esas contestaciones, ofrecemos una selección ágil y breve de 23 respuestas en torno a las cuestiones más presentes en la opinión pública de estos días.

1. ¿Cuál será la última aparición pública de Benedicto XVI como papa en funciones?

R/ La última aparición pública (y masiva) de Benedicto XVI como papa será la audiencia general del miércoles 27 de febrero de 2013 en la plaza de san Pedro del Vaticano. De forma extraordinaria, la audiencia general contará con una liturgia de la Palabra y momentos de oración. Al día siguiente, jueves 28, está prevista una audiencia privada en la sala Clementina de la Santa Sede con algunos cardenales. Será la última audiencia de su pontificado.

2. ¿Benedicto XVI tiene alguna enfermedad grave en particular?

R/ No, Benedicto XVI no tiene una enfermedad grave en particular.

3. ¿Es verdad que Benedicto XVI tiene un marcapasos?

R/ Sí, es verdad que Benedicto XVI tiene un marcapasos. Lo tiene desde que era cardenal-prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe. Hace algunas semanas le cambiaron las baterías del marcapasos.

4. ¿La encíclica sobre la fe que Benedicto XVI estaba escribiendo será publicada?

R/ No, no está previsto que la encíclica sea publicada dado que Benedicto XVI no la pudo concluir. Eventualmente, si decidiera hacerla pública, no entraría dentro del rango de «encíclica».

5. ¿Por qué Benedicto XVI eligió las 20:00 del 28 de febrero para concluir su ministerio como papa?

R/ Porque es la hora en que él habitualmente concluye su jornada de trabajo.

6. ¿Dónde vivirá Benedicto XVI después de su retiro como Papa?

R/ Inicialmente, por un periodo de dos meses, en la residencia pontificia de Catelgandolfo. Posteriormente regresará al Vaticano para vivir en el monasterio de clausura Mater Ecclesiae.

7. ¿Es verdad que Benedicto XVI decidió dimitir durante su viaje apostólico a México?

R/ Durante su viaje apostólico a México y Cuba, Benedicto XVI maduró el tema de su abdicación como una etapa más en el largo proceso de su reflexión y discernimiento sobre este tema. Por lo demás, el viaje no ha tenido ninguna otra relevancia particular al respecto.

8. ¿Cuál será nombre y título de Benedicto XVI después del 28 de febrero?

R/ Es un tema que aún se está reflexionando. Hay cierta unanimidad en que conservará el nombre de Benedicto XVI y que el título será el de «Obispo emérito de Roma». En el Anuario Pontificio «Benedicto XVI» seguirá siendo el nombre oficial utilizado.

9. ¿Participará Benedicto XVI en el Cónclave para elegir a su sucesor?

R/ No, Benedicto XVI no participará en el Cónclave para elegir a su sucesor ni será parte del Colegio Cardenalicio.

10. ¿Cómo se vestirá Benedicto XVI después del 28 de febrero?

R/ Todavía no se sabe cómo se vestirá Benedicto XVI después del 28 de febrero.

11. ¿La renuncia de un papa está prevista en la Iglesia?

R/ Sí, la abdicación de un papa está prevista y regulada por el Código de Derecho Canónico.

12. ¿Qué pasará con monseñor Georg Gänswein, secretario particular de Benedicto XVI y prefecto de la Casa Pontificia desde hace pocos meses?

R/ Monseñor Georg Gänswein continuará siendo secretario particular de Benedicto XVI, le acompañará a Castel Gandolfo (y luego al monasterio Mater Ecclesia), y también seguirá siendo prefecto de la Casa Pontificia. Análogamente, es posible que el segundo secretario particular se traslade a Castelgandolfo y acompañe a Benedicto XVI por un tiempo.

13. ¿Quiénes vivirán con Benedicto XVI en el monasterio Mater Ecclesia dentro del Vaticano, luego de su retiro?

R/ Las Memores (grupo de mujeres consagradas, miembros de la familia pontificia, que auxilian al papa en las necesidad ordinarias de todo hogar) y su secretario particular, monseñor Georg Gänswein, vivirán y asistirán a Benedicto XVI después de su retiro.

14. ¿El tema del así llamado «Vatileaks» (filtración de documentos reservados) influyó en la decisión del Papa?

R/ No ha tenido ninguna relevancia. Si se quiere recibir una información correcta se debe limitar a cuanto ha dicho el papa sobre su renuncia.

15. Aproximadamente, ¿cuándo podría comenzar el Cónclave?

R/ Las fechas más convincentes apuntan a que iniciará entre el 15 y 20 de marzo.

16. ¿Benedicto XVI cambió las normas para la elección de un papa en las últimas semanas?

R/ No. Benedicto XVI no cambió recientemente las normas para la elección de un Papa. En 2007 hizo un pequeño cambio para modificar el sistema de votación. Esa modificación de 2007 establece que siempre será necesaria una mayoría de dos tercios en las votaciones que se realizan en el cónclave. Por lo demás, el resto de las normas vigentes siguen siendo las de la Constitución Apostólica Universi Dominici Gregis.

17. ¿Cuál es el término correcto para denominar lo que ha hecho el papa?

R/ «Renuncia» sería el término más específico y técnico. «Dimisión» no porque supone que alguien acepta la dimisión para que surta efecto y, en el caso del papa, esto no es necesario. «Abdicación» es un término más adecuado para un rey.

18. ¿Hay luchas por el poder en el Vaticano?

R/ En toda institución existe una dinámica que lleva a opiniones diversas, lo que es siempre una riqueza. La diferencia y diversidad de opiniones son positivas si llevan al bien de la institución misma. Tales diferencias, sin embargo, no se deben sobrecargar pues no corresponderían a la realidad ni a las intenciones de las personas. Afirmar que hay luchas de poder no corresponde a la realidad de lo que está pasando en la Iglesia en estos momentos.

19. ¿El periodista Peter Seewald entrevistó a Benedicto XVI antes de su renuncia?

R/ El periodista alemán Peter Seewald, quien en el pasado ha entrevistado varias veces a Joseph Ratzinger-Benedicto XVI, entrevistó hace dos meses y medio a Benedicto XVI. La entrevista se enmarca en la biografía oficial de Benedicto XVI en la que está trabajando Seewald.

20. ¿Benedicto XVI se encontrará con el nuevo papa?

R/ No está previsto que Benedicto XVI se encuentre con el nuevo papa.

21. ¿Por qué Benedicto XVI decidió quedarse –luego de los dos meses en Castel Gandolfo– en un monasterio en el Vaticano y no regresar a su Baviera natal?

R/ Aunque Benedicto XVI no lo ha explicitado claramente, la presencia y oración de Benedicto XVI en el Vaticano da una continuidad espiritual al papado. Por lo demás, Benedicto XVI vive en el Vaticano desde hace más de tres décadas.

22. ¿Cuáles son las razones exactas aducidas por Benedicto XVI para su renuncia?

R/ El lunes 11 de febrero el papa Benedicto XVI dijo explícitamente que ha «llegado a la certeza de que, por la edad avanzada, ya no tengo fuerzas para ejercer adecuadamente el ministerio petrino» y también ha mencionado que para gobernar la Iglesia y anunciar el Evangelio «es necesario también el vigor tanto del cuerpo como del espíritu, vigor que, en los últimos meses, ha disminuido en mí de tal forma que he de reconocer mi incapacidad para ejercer bien el ministerio que me fue encomendado».

23¿Cuál es la agenda oficial de Benedicto XVI del 11 al 28 de febrero de 2013?

R/ El calendario oficial de Benedicto XVI, a partir de hoy, es el siguiente:

23 de febrero: Conclusión de los ejercicios espirituales.

24 de febrero: Último Ángelus de Benedicto XVI en la plaza de san Pedro.

25 de febrero: Audiencia privada a algunos cardenales.

27 de febrero: Última audiencia general de Benedicto XVI.

28 de febrero: A las 11 de la mañana saludo a los cardenales en la Sala Clementina del Vaticano. A las 17:00 se transfiere a Castel Gandolfo. A las 20:00 inicia la Sede Vacante.

Fuente: bloghttp://actualidadyanalisis.blogspot.com

El amor al eslabón más débil de una cadena mística que une la Tierra con el Cielo

El primado de Pedro y su infalibilidad son las garantías de la invencibilidad de la Iglesia, de modo que se puede ver en el Papa la expresión de la unidad y verdad eclesiales. Pero, ¿la sujeción a la autoridad suprema de un hombre no representaría una humillación para todos los fieles?

A esta pregunta le da una luminosa repuesta un líder católico de proyección internacional, quien tuvo dos de sus numerosos libros elogiados por la Santa Sede: el brasileño Plinio Corrêa de Oliveira (1908-1995). El amor por su condición de súbdito del Papa, como católico, era uno de los principales rasgos de su personalidad, y no perdía una oportunidad para manifestarlo. Porque tal sumisión al Romano Pontífice, lejos de ser humillante, es motivo de elevación y alegría para todo el género humano.

Plinio Correa de Oliveira

Plinio Corrêa de Oliveira

En cierta ocasión afirmó este insigne intelectual que así como todos los relojes de la Tierra necesitan regirse por la hora solar, de la misma manera los católicos deben orientarse por otro “sol”: la infalibilidad pontificia, en la que pueden depositar toda su confianza.

De hecho, la razón humana —penetrada por el pecado original— está sujeta a todo tipo de incertidumbres y errores, de los que nacen el caos y la discordia. Por ello, concluía Plinio Corrêa de Oliveira, el Papa, infalible en virtud de la asistencia del Espíritu Santo y con el poder de jurisdicción in universo orbe, es el punto de referencia indispensable para guiar a la razón humana en función de la Fe.

Fuente: (P. Eduardo Caballero Baza, EPRevista Heraldos del Evangelio, Feb/2011, n. 110, pag. 18 a 25)

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Santa María, Madre de Dios

La maternalidad de María resplandece con tan alto brillo virginal, que todas las vírgenes, delante de Ella, es como si no lo fuesen. Solamente Ella es la Inmaculada, la Virgen entre las vírgenes, la única que perfuma y torna perfecta la castidad de todas.

El primer día del año, el calendario de los santos inicia con la fiesta de María Santísima, en el misterio de su maternidad divina. Decisión correcta, porque en realidad Ella es “la Virgen Madre, Hija de su Hijo, humilde y más sublime que cualquier criatura, objeto fijado para un eterno designio de amor”. Ella tiene el derecho de llamarlo “Hijo”, y Él, Dios omnipotente, de llamarla verdaderamente, Madre.

Se remontan hasta la eternidad los incomparables privilegios concedidos por el Creador a la Virgen Santísima, con su predestinación para la augusta misión de ser la Madre de Dios. Los Padres de la Iglesia, fieles intérpretes de la Sagrada Escritura, reconocieron la predestinación de María para la maternidad divina.

San Agustín dice que antes de que Nuestro Señor Jesucristo naciera de María, Él la conoció y la predestinó para ser su Madre.

Y San Juan Damasceno, dirigiéndose a la Virgen María: “Porque el decreto de la predestinación nace del amor como de su primera raíz, Dios, Soberano maestro de todas las cosas, que os sabía previamente digna de su amor, os amó; y porque os amó, os predestinó”.

Y San Juan Damasceno, dirigiéndose a la Virgen María: “Porque el decreto de la predestinación nace del amor como de su primera raíz, Dios, Soberano maestro de todas las cosas, que os sabía previamente digna de su amor, os amó; y porque os amó, os predestinó”.

“¡Oh Virgen! – exclama San Bernardino de Siena- Vos fuisteis predestinada en el pensamiento divino antes de toda criatura, para dar vida al mismo Dios que se quiso revestir de nuestra humanidad”.

San Andrés de Creta en su discurso sobre la Asunción de la Virgen María explica el mismo pensamiento: “Esta Virgen es la manifestación de los misterios de la incomprensión divina, el fin que Dios se propuso antes de todos los siglos”.

Y San Bernardo: “Fue enviado el Ángel Gabriel a una Virgen (Lc. I, 26-27), Virgen en el cuerpo, Virgen en el alma; (…) no encontrada al azar o sin especial providencia, sino escogida desde todos los siglos, conocida en la presencia del Altísimo que la predestinó para ser un día su Madre; guardada por los Ángeles, designada anticipadamente por los antiguos Padres, prometida por los Profetas”.

Entre las infinitas criaturas posibles, Dios escogió y predestinó a la Virgen. No fueron otras las palabras de Pío IX en la célebre Bula que definió el dogma de la Inmaculada Concepción: “Desde el principio y antes de todos los siglos, escogió y predestinó [Dios] para su Hijo una Madre en la que se Encarnaría y de la cual, después, en la feliz plenitud de los tiempos, nacería; y con preferencia a cualquier otra criatura, hízola limpísima por el mucho amor, hasta el punto de complacerse en Ella con singularísima bondad”.

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(Pequeño Oficio de la Inmaculada Concepción comentado, Monseñor João Clá Dias, EP, Artpress, São Paulo,1997)

La Carta de un niño al Niño Jesús

Roma (Lunes, 17-12-2012, Gaudium Press) “¡Amado Niño Jesús! En poco tiempo usted descenderá sobre la tierra. Quería de regalo un misal, una casulla verde y el corazón de Jesús. Seré siempre un buen niño. Saludos – Joseph Ratzinger”. Son los deseos del niño de siete años, el futuro Papa, en una carta encontrada en la casa Pentling, Alemania durante obras de reestructuración.

En 1934, los hermanos Georg y Joseph y la hermana María, escribieron una carta al Niño Jesús, haciendo pedidos de regalos de Navidad. En Baviera existe la tradición de que el Niño Jesús es quien trae los regalos y los deja en el árbol de Navidad. Los niños escriben las cartitas con una lista de sus regalos preferidos.

Georg, que tenía diez años, quería recibir la partitura de una música y una casulla blanca, mientras María, que tenía trece años soñaba con un libro lleno de dibujos. Joseph, que tenía siete años y una escritura muy precisa, pidió un misal, una casulla verde y el corazón de Jesús. Las cartas fueron escritas en una única hoja de papel para economizar, pues en la época el papel costaba caro y la familia Ratzinger no era rica.

El carácter “eclesiástico” de los pedidos no debería sorprender, pues en Alemania en esta época, la Misa era un tema presente en los juegos infantiles, y eso también ocurría en la casa de la familia Ratzinger. “Nosotros dos montábamos juntos el pesebre, y entre los juegos, digamos espirituales, estaba el ‘juego del padre’, que nosotros hacíamos juntos, mi hermana no participaba. Celebrábamos la misa y teníamos casullas hechas por la costurera de nuestra madre”, contó Mons. Georg Ratzinger, en el libro-entrevista con Michael Hesemann titulado “Mi hermano, el Papa”.

La carta estará expuesta hasta el día 6 de enero en Múnich.

Lo inédito de los Evangelios en Roma

Roma (Viernes, 16-11-2012, Gaudium Press) El próximo día miércoles 28 de noviembre, en el Auditorio San Pío X de la Via dell’Ospedale 153 en Roma, se realizará el lanzamiento del libro “L’inedito sui Vangeli” (Lo inédito en los Evangelios, en traducción libre), de autoría de Mons. João Scognamiglio Clá Dias, EP, Presidente de la Asociación Heraldos del Evangelio.

 La colección “L’inedito sui Vangeli” es una publicación conjunta internacional en 4 lenguas de la Librería Editrice Vaticana (LEV) y los Heraldos del Evangelio. En concreto, durante el acto, será presentado el Volumen V de la colección -que comenta los Evangelios de los Domingos de Adviento, Navidad, Cuaresma y Pascua, y de las Solemnidades del Señor en el Tiempo Ordinario del Año C-, y el Volumen VI, que comenta los Evangelios de los Domingos del Tiempo Ordinario del Año C.

Durante el acto, el Padre José Francisco Hernández EP, Procurador General de los Heraldos del Evangelio, hará el Saludo inicial, tras lo cual realizarán sendas intervenciones el Cardenal Franc Rodé, prefecto emérito de la Congregación para los Institutos de Vida Consagrada, Mons. Jean-Louis Brugès, Archivista y Bibliotecario de la Santa Romana Iglesia, y Mons. Giuseppe A. Scotti, presidente de la LEV y de la Fundación Vaticana Joseph Ratzinger.

“Encontramos caracterizada con frecuencia en estas páginas la solución a los problemas espirituales del homem del S. XXI”, afirma el Cardenal Rodé en la presentación que hace del libro.

Lo inédito sobre los Evangelios

 

 

Una colección que le permitirá acompañar a Nuestro Señor Jesucristo a lo largo de todos los domingos del Año Litúrgico junto al fundador de los Heraldos del Evangelio.

La colección “Lo inédito sobre los Evangelios” ofrece al lector un auténtico tesoro: los comentarios de Mons. João Scognamiglio Clá Dias, EP, a los Evangelios de todos los domingos y solemnidades del ciclo litúrgico.

En breve estarán disponibles:

Vol. V: Domingos de Adviento, Navidad, Cuaresma y Pascua (Ciclo C)

Vol. VI: Domingos del Tiempo Ordinario (Ciclo C)

Más información

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